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Por la Industria y la Riqueza de un Departamento decidido a forjar su destino

30 marzo, 2017

Se leyó la proclama y se escucharon opiniones.
La reconstrucción del Ramal Algorta- Fray Bentos y la reactivación portuaria resultan hoy un imperativo para el desarrollo de un Departamento que desde la pérdida de su histórica fuente de empleo y motor de su desarrollo, el ex frigorífico Anglo, no ha logrado recobrar el rumbo que su destino histórico le había deparado. Se trata de una región que a consecuencia de las privilegiadas condiciones geográficas y su entorno agrícola- ganadero parió una ciudad desde sus puertos naturales.

Varios han sido desde entonces los ensayos fallidos por superar una orfandad para la que la población fraybentina y su estructura productiva no estaban preparadas, pues en gran parte de su devenir histórico el empleo estaba surto en su bahía y el desarrollo zarpaba de sus muelles. Desde aquel entonces hasta este hoy, el mundo ha ido cambiando y el País ha sorteado de diferentes formas y con diversa suerte las circunstancias políticas y económicas que le ha tocado enfrentar. Río Negro y particularmente Fray Bentos, aquella ciudad que un día despertó a una realidad sin vacas gordas y puertos sin barcos, ha permanecido desde entonces llena de preguntas y vacía de respuestas; y, lo que es peor, esperando. Porque el destino proveyó desde el nacimiento y durante gran parte de la historia, y porque quizás, cunado las primeras adversidades asomaron y la necesidad y el coraje marcharon juntos y a pie por caminos que condujeron a gloriosas pero efímeras conquistas, los fracasos en los intentos por reemprender aquel rumbo de prosperidad, fueron medrando la confianza y paralizando los ánimos.

Hoy el presente es otro pero las circunstancias, aunque cambien de nombre, son las mismas. La misma gente en un mismo espacio clamando por su derecho a existir, a ganarse la vida dignamente, a forjar su pública felicidad. La felicidad de la población de un departamento, un enclave de este País que en su necesidad de desarrollo contiene la clave para exigir el apoyo necesario para consumarlo, el gran potencial industrial que puede aportar Río Negro al desarrollo integral de un País que no puede darse el lujo de seguir creciendo asimétricamente, entre otras razones, porque en la equidad de su crecimiento radica la fortaleza de un desarrollo sustentable.

Encontrarnos, analizar juntos posibilidades y oportunidades. Elevar la mirada, detectar objetivos viables y unirnos por sobre cualquier diferencia que pueda distraernos del objetivo primordial se torna vital para, desde la fortaleza de esa unión, abrir los caminos, ramales ferroviarios, o rumbos navegables al progreso. Esta no sólo es la mejor estrategia que podemos planificar, es la única, porque desde el fondo de la historia sabemos que nada debemos esperar sino de nosotros mismos.