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Una terminal a la altura del crecimiento de la ciudad

31 mayo, 2018

De aquella estación de arribo y partida de ómnibus, muy bien pensada para la época en que fue construida a finales de la década de los años setenta, a esta terminal aggiornada a los tiempos actuales cuyo acondicionamiento se inaugurará esta noche, hay un lapso de tiempo de cuyo transcurso y su historia intrínseca de testimonio el propio edificio.

El arquitecto Carlos Sobrino, integrante del equipo de la Dirección de Planificación de la Intendencia de Río Negro (IRN) que orienta el Arq. Walter Castelli, destaca el talento y la apertura mental del autor del proyecto original, el arquitecto Omar Britos, y sostiene que en su momento fue pensada, más que como una terminal, como un intercambiador (“que es una palabra que usamos mucho en Facultad: que es cuando llegas en un medio y tomas otro”) a modo de los años setenta y con las exigencias de entonces.

El proyecto de la IRN que se ha venido ejecutando desde hace tres años y del que también han participado las Arq. Viviana Fiorelli y Cecilia Inderkum, se ha efectuado en diferentes etapas. Se comenzó por la intervención en la vereda sobre avenida 18 de Julio la que al estar hecha con hexágonos de hormigón no se ajustaba a la reglamentación (“la reglamentaria es la de 9 panes o la de bastones”). También se logró abrir el acceso sobre calle Blanes, con lo que se ganó en luminosidad, dinamismo, y hoy se necesitan lugares con accesibilidad universal. Este concepto se ha aplicado a toda la obra general y particularmente en los nuevos baños: aptos para personas con capacidades diferentes (de mayores dimensiones que las que las estándar en razón del movimiento producido por la presencia de Teletón), a los que se les ha incorporado un cambiador para bebes.

Por otro lado, el hecho de que la terminal se haya construido a fines de los setenta y no se haya utilizado hasta el año 1985, cuando fue utilizado como centro cultural y tenía menguadas sus funciones de terminal, provocó que no se le hayan incorporado servicios y no se atendiera el desarrollo integral de las funciones para la que fue concebida.

Arquitectura Brutalista

“El Brutalismo en arquitectura es de la década del sesenta. A América todo llega con cierto tiempo de posterioridad…y esto (el edificio de la terminal) tiene mucho de Brutalista: el hormigón visto, las grandes superficies techadas, esa monumentalidad y dejar la estructura desnuda hacia a fuera, no enmascararla con adornos, es una arquitectura que muestra tal cual es la construcción pues los detalles constructivos son parte de la estética de la construcción” explica Sobrino. En su opinión todos los detalles responden al lenguaje que se usaba en esa época. A partir de esto, y procurando que las transformaciones devenidas de los nuevos requerimientos funcionales que la actualidad reclama actúen armónicamente en un edificio que necesita funcionar como una terminal del siglo XXI, se han proyectado las obras que hoy serán inauguradas: puerta trampa que da a los andenes, servicios higiénicos, baños inclusivos y accesibilidad universal general, la plazoleta y la apertura de ingreso sobre 18 de Julio, el nuevo estacionamiento, la presencia de un banco (Scotiabank), Cooperativa COSSAC, nuevo espacio de espera con pantalla gigante y nuevo sistema de sonido para comunicar arribo y partida de coches, cafetería… “estos cambios han ido desplazando otras cosas que no estaba bien que estuvieran en una terminal”, afirma el arquitecto. En su opinión, así como la obra se fue desarrollando por etapas (“porque la terminal no puede dejar de funcionar, y por un tema de recursos económicos”… lo que ocasiona que se “tenga un proyecto y lo vaya desarrollando por etapas”), esta no es la culminación de todas las intervenciones necesarias y “quedan muchas cosa para ir reviendo y relocalizando”.