Durante años, Lilian convivió con las inundaciones cada vez que llovía. En la campaña electoral le planteó su situación a Guillermo Levratto, quien asumió el compromiso de buscar una solución. Hoy, con las obras realizadas y después de dos lluvias intensas, la vecina cuenta que pudo volver a dormir tranquila.
En Algorta, una historia sencilla refleja la importancia de escuchar a los vecinos y transformar sus planteos en respuestas concretas. Lilian llevaba más de 30 años enfrentando problemas de inundación en su vivienda. Había reclamado una solución ante distintas administraciones, sin obtener la respuesta que necesitaba.
Durante la campaña electoral, Lilian le trasladó personalmente su preocupación a Guillermo Levratto. El entonces candidato asumió el compromiso de atender la situación y, ya al frente de la Intendencia de Río Negro, se concretaron las obras de drenaje pluvial que permitieron dar respuesta a un problema histórico.
El resultado quedó a prueba durante las últimas lluvias intensas y el temporal de granizo que afectó a Algorta. A diferencia de lo que ocurría anteriormente, el agua escurrió y Lilian no volvió a sufrir inundaciones en su vivienda.
“Yo le quería agradecer al intendente porque me escuchó, sobre todo me escuchó. Pedí en todos los gobiernos pasados que me solucionaran el tema, porque siempre caían tres gotas y me inundaba”, relató la vecina. Y agregó: “Ya dos veces hemos tenido lluvias fuertes y la de anoche fue impresionante. Yo no tuve problemas, gracias a Dios pude dormir tranquila”.
Levratto compartió públicamente la historia y recordó el compromiso asumido con Lilian y sus vecinas y vecinos. “Supimos escuchar, comprometernos, no olvidar, ejecutar”, expresó, destacando que detrás de cada intervención hay familias que esperan soluciones a problemas que afectan su vida cotidiana.
La experiencia de Lilian pone de manifiesto el valor de una gestión cercana, donde escuchar no termina en recibir un reclamo, sino que implica asumir compromisos, dar seguimiento y concretar respuestas. En este caso, una obra de infraestructura significó algo mucho más cotidiano y profundo: que una vecina de Algorta, después de décadas de preocupación cada vez que llovía, hoy pueda dormir tranquila.






