A ras del piso, con herramientas pequeñas y movimientos cuidadosos, trabajadores y trabajadoras municipales se ocupan de una tarea que exige paciencia y precisión: recuperar los mosaicos históricos del Palacio Municipal.
El trabajo forma parte de las reformas que se realizan en el edificio de la Intendencia de Río Negro para mejorar la accesibilidad de sus instalaciones. Junto con esas obras, se lleva adelante un plan de conservación de sus mosaicos Nolla valencianos.
Estos pisos están compuestos por pequeñas piezas de cerámica de distintas formas y colores, llamadas teselas, que se combinan para crear dibujos geométricos y guardas. Comenzaron a fabricarse en el siglo XIX en Meliana, cerca de Valencia, España, y llegaron a edificios de distintos países. Su conservación requiere cuidar tanto las piezas como la composición del diseño original.
El Palacio Municipal está ubicado dentro de la zona de amortiguación del Paisaje Industrial Fray Bentos, declarado Patrimonio Mundial por la UNESCO. Su conservación se enmarca en la protección patrimonial de ese entorno, cuyo trazado urbano fundacional cuenta, además, con protección nacional mediante la Resolución N.º 774/015. Por eso, las mejoras de accesibilidad se acompañan de un trabajo específico para cuidar los elementos históricos del edificio.
Para realizar estas tareas, funcionarios y funcionarias participaron en una capacitación teórico-práctica a cargo de la restauradora Claudia Frigerio. Ahora aplican esos conocimientos en el propio Palacio, sumando a su experiencia nuevas herramientas para cuidar el patrimonio.
Algunas teselas necesitan ser aseguradas para evitar que se desprendan; otras se retiran y limpian cuidadosamente para volver a colocarlas en sectores donde hay faltantes o reparaciones anteriores con cemento que alteraron el diseño. También se emplean técnicas que permiten levantar sectores completos, conservando la disposición de las piezas.
Detrás de los dibujos y las guardas que tantas personas transitan a diario hay un patrimonio que merece atención. Recuperarlo permite conservar una expresión de la tradición cerámica valenciana que también forma parte de la historia de Fray Bentos.
La capacitación deja, además, un aprendizaje en manos del equipo municipal: conocimientos que servirán para continuar cuidando estos pisos y acompañar futuras tareas de conservación.
Mientras el Palacio se adapta para ser más accesible, sus trabajadores y trabajadoras ayudan a preservar una parte de su historia. Lo hacen con sus propias manos, pieza por pieza.














